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Con este artículo quiero intentar transmitirte mi pasión por la montaña, con la intención de que a ti también te pique el gusanillo de encontrar el deporte que te cambiará la vida.

He sido una persona bastante activa, siempre he practicado algo de deporte pero nada antes me había fascinado, enganchado e incluso hipnotizado como lo ha hecho el mundo de la montaña.

En estos últimos 5 años, he hecho cosas increíbles que jamás habría pensado que pudiese realizar. He estado horas y horas colgada de fantásticas paredes como las de los mallos de Riglos, Galayos o el Verdón francés, he subido a cimas maravillosas como las del Naranjo de Bulnes o la aguja Dibona, he caminado por parajes indescriptibles de los picos de Europa o los Pirineos, me he perdido por lugares mágicos y escondidos de la Pedriza o la sierra de Guadarrama, he visto las noches más estrelladas y deslumbrantes que el propio cuadro de Van Gogh desde mi saco de dormir, he vivido tantos momentos perfectos y de felicidad en la montaña que me siento tan viva y agradecida que parece que me va ha estallar el pecho de emoción cada vez que lo recuerdo.

Haciendo mías las palabras del gran Walter Bonatti puedo decir que, amo la montaña por sus paisajes solemnes, por las luchas entabladas por con sus picos, por las emociones y recuerdos derivados de estas luchas pero tal vez, la amo aun más por el sentido de libertad y de alegria de vivir, que solo allí arriba en los montes, soy capaz de experimentar.

Pero no solo las grandes gestas hacen feliz y libre al montañero, al alpinista, al himalayista, al andinista, al escalador… llámese como se quiera. Este sentimiento por la montaña también surge de las pequeñas hazañas personales de cada uno. No hacen falta demasiadas pretensiones.

En mi caso, soy feliz superándome a mi misma cada día, descubriendo sitios nuevos, trepando por paredes que parecen inaccesibles aunque tengan solo 15 metros, sintiéndome diminuta en la inmensidad de un gran macizo montañoso, durmiendo en los sitios más incómodos a la base de una maravillosa pared por la que subiré al día siguiente. En estos modestos lugares, llena de polvo y magnesio, me siento la persona más rica del mundo, no necesito nada más.

Pero el camino que se recorre hasta alcanzar esta sensación es abrupto. Se puede decir sin duda, que el montañismo en todas sus variedades, es una actividad sacrificada, compleja y peligrosa, entonces la gente podría preguntarse, ¿porqué intentarlo? ¿hay necesidad de tales sacrificios?

Para mi no es un sacrificio; y puede que solo las palabras no consigan alcanzar a alguien que no lo haya experimentado, pero es que en esas cimas, paredes y aristas, surge un sentimiento de libertad que en muy pocos lugares se llega alcanzar. La autosuficiencia, los conocimientos, la concentración, el riesgo, el depender sólo de ti para conseguir grandes hitos o para superar momentos delicados generan en la montaña algo mágico que hace que cada vez quieras mas.

Bueno, no se si he podido transmitirte algo de mi pasión, pero estoy convencida de que si en algún momento has tenido este sentimiento por cualquier otro deporte sabes a qué me refiero. Y si aun no lo has sentido, no dejes de buscar, yo tarde años hasta que la montaña me encontró.

Hay un deporte para ti que despertará tu pasión, ya sea el tenis, las carreras, el piragüismo, la danza, el jiu jitsu,… puede estar en cualquier lado. Te aseguro que cuando encuentres esa pasión, no la dejarás ir jamás.

Hoy soy lo que soy en gran parte por todo lo que la montaña me ha dado, pero jamás habría encontrado esta felicidad ni habría llegado hasta estos lugares sin mi compañero de cordada, el mejor que he podido tener y el que mejor me ha podido enseñar.

¡Munches gracies por tolo vivío, y polo que nos queda!