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Hoy traigo una cena rápida, recuperadora para después de un gran entrenamiento, saludable y lo más importante, DELICIOSA.

El atún es un pescado azul y como tal, una gran fuente de proteínas y ácidos grasos omega 3. Por su parte, el brocoli, es un vegetal nutricionalmente muy interesante por la presencia en cantidades notables de vitamina A, C, algunas del grupo B, entre otras. Si bien es cierto que ahora está muy de moda por sus propiedades antioxidantes, depurativas, de mejora del sistema inmunológico, etc. hemos de saber la realidad del asunto y ser conscientes de que por tomar una o dos raciones de brocoli a la semana no nos va a convertir en súper hombres. Pero sí contribuirá a que comamos menos de otros productos no tan saludables, nos aseguremos un buen aporte de fibra y de vitaminas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo.

¿Y no nos dices nada de las semillas de sésamo?

¡Claro! Os digo, que en las cantidades en que se consumen no tienen ningún poder mágico maravilloso que nos vuelva super sansos, delgados y guapos. Aportan textura, sabor y hacen nuestra cena más apetecible, pero no busquemos tres pies al sésamo.

Ahora, pongámonos manos a los fogones:

INGREDIENTES:

– Filete de atún (En este caso yo usé ultracongelado, esto no falla nunca en mi congelador)
– Brocoli
– Quinoa (ya le tenía cocida)
– Salsa de soja (lee los ingredientes, la mía no tiene azúcar)
– Semillas de sésamo
– Ajo
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal
– Una cayena
– Lima
– Jengibre

ELABORACIÓN:

  1. Ponemos a cocer el brócoli con un poco de sal.
  2. Calentamos el aceite en una sartén y sofreimos ajo picado con la cayena. Añadimos el brócoli y la quinoa ya cocidos y rehogamos. Podemos añadir un poco más de sal porque la quinoa es bastante insípida por sí sola pero con el sabor del ajito ya cayena queda expectacular. Cuando se hayan integrado los sabores, apartamos del fuego y reservamos.
  3. Vamos a poner las semillas de sésamo en un plato y “rebozamos” el filete de atún. No necesitamos pasarlo por huevo, ni harina, ni nada más.
  4. Calentamos de nuevo un poquito de aceite en una sarten y pasamos el filete de atún por ella. Ojo con el punto del atún, porque si se nos pasa pierde bastante la gracia. Ha de quedar más rosita-rojo por dentro que la parte más exterior, unos 15-20 segundos por cada lado sería suficiente. También dependerá del grosor del filete.
  5. Vamos por la salsa. En un bol ponemos la salsa de soja, un chorrito de lima y otro de aceite de oliva virgen extra y jengibre rallado al gusto de cada uno, mezclamos bien con un tenedor y listo.
  6. Sólo nos queda emplatar y poner la salsa por encima del atún.

Te sorprenderá lo rápido y fácil que se hace.

Estos ingredientes son básicos en mi nevera, siempre tengo atún, brócoli y quinoa en el congelador y en pocos minutos te sacan de cualquier apuro.

No dejes de comentar si tienes dudas o si pruebas el plato y si añades alguna mejora, compártela!!!